Reciclaje en Familia

Por: Jake Kheel & Krystal Serret-Kheel

El matrimonio es la fusión de dos personas que traen consigo sus costumbres, valores, y experiencias. Para que la unión funcione, la pareja debe encontrar un balance. En nuestro matrimonio, lo que no fue negociable fue “la basura”.

Como individuos, somos muy diferentes. Jake es “gringo”, ambientalista, y obsesionado con la basura, específicamente los restos de alimentos. Krystal es dominicana, experta en marketing, y aunque ambientalmente consciente, no tenia experiencia con reciclaje en casa. Los desechos fue lo primero sobre la mesa.

Al principio, el proyecto parecía poco viable. Krystal solo imaginaba cucarachas y mal olor. Pero luego de que Jake le explicó sobre el impacto ambiental de los residuos sólidos, accedió de inmediato. En poco tiempo, el proceso se volvió fácil y parte de la rutina del hogar, sin plagas ni olores.

Partiendo de nuestra experiencia, nos motivamos a simplificar el proceso y desmitificar el buen manejo de los residuos en el hogar.

Las confusiones más comunes son: ¿Cuáles materiales se pueden reciclar?, ¿Cómo se clasifican? y ¿Dónde se depositan?

Sin embargo, el buen manejo de la basura radica en no producirla en primer lugar. Como ciudadanos, tenemos el derecho y la responsabilidad de rechazar materiales que no necesitamos o exigir alternativas. Así minimizamos la basura que generamos con un mínimo esfuerzo.

Frecuentemente vemos el ejemplo de reutilización de materiales con llevar su propia funda reusable al supermercado en vez de aceptar fundas plásticas desechables. Igual, rechazar botellas y vasos desechables por su propio vaso o “telmo” reusable. Algunos optan por comprar todos sus alimentos únicamente a granel, utilizando sus propios envases. Pero el éxito está en la consistencia, no en ser fundamentalista. Cada hogar debe adaptar la filosofía de reducción a su realidad y su diario vivir.

En el hogar, la clasificación de residuos es el próximo paso crítico en el manejo de residuos. Normalmente se generan tres tipos: desechos orgánicos, reciclables y basura.

Los desechos orgánicos consisten en las cáscaras de huevos, frutas y vegetales, café, papel de toalla, cartón de huevos, entre otros residuos producidos en la preparación de la comida. El buen manejo de los orgánicos es vital ya que representan entre el 40% al 60% de los residuos en una casa promedio.

Foto Jake Kheel

En nuestra casa, utilizamos un contenedor plástico o metal para depositar los desechos orgánicos. Cuando se llena, llevamos los orgánicos a nuestra compostera. El compostaje es un proceso de transformación de la materia orgánica para obtener un abono natural. La compostera que usamos es una versión comercial, parecido a un zafacón plástico pero sellado y con una base que permite voltearlo fácilmente. Existen docenas de métodos diferentes de hacer compostaje en casa. Investiga con Vaina Verde, quienes ofrecen cursos y talleres.

Foto Jake Kheel

Los desechos orgánicos son un tema importante, por lo tanto, la obsesión de Jake. Los desechos orgánicos que se envían a un vertedero producen un impacto ambiental masivo y negativo. Produce lixiviados, una sustancia nociva compuesta de líquidos en descomposición que pueden dañar los cuerpos de agua (ríos, arroyos, acuíferos, lagos e incluso el mar), además de ser perjudiciales para la salud humana. Ese líquido repugnante que arrastra el camión de basura es el lixiviado. ¿El olor a podrido que sale de un basurero? Lixiviados.

Una vez depositados en un vertedero, los materiales orgánicos se descomponen y comienzan a producir gas metano, un poderoso gas de efecto invernadero que hace una gran contribución al cambio climático. El gas de vertedero (LFG) es un subproducto natural de la descomposición de material orgánico en vertederos. LFG está compuesto de aproximadamente 50 por ciento de metano (el componente principal del gas natural), que es 25-35 veces más efectivo para atrapar el calor en la atmósfera que el CO2.

El metano tiene otro inconveniente. Es la causa más común de incendios de vertederos subterráneos. Cuando combina oxígeno, mayores temperaturas superficiales y “puntos calientes” de metano, se enciende fuego. El smog que envuelve a Santo Domingo en mayo de 2020 es causado por el fuego latente en el vertedero a las afueras de Santo Domingo. El metano probablemente lo está conduciendo. Los incendios de vertederos no solo son tóxicos, sino difíciles de apagar.

Foto Moises Arias

Segundo, producimos materiales reciclables, que son plásticos, vidrios, metal, y cartón. Enjuagamos los recipientes para quitar remanentes orgánicos (para evitar olores o plagas) y los depositamos en una caja plástica abierta.

Foto Krystal Serret-Kheel

Dependiendo la zona, es muy probable que cerca de donde vives puedes encontrar a quien o donde entregar los materiales reciclables. En Santo Domingo, existen programas puerta a puerta como Vecino Verde, además de depósitos permanentes de Green Love y NUVI en diferentes puntos de la ciudad. En Puntacana Resort & Club, los reciclables se recolectan desde cada casa.

Finalmente, todo el resto es “basura.” Inevitablemente, existen productos, recipientes y embalaje que no se pueden compostar ni reciclar. Por eso, reiteramos la importancia de rechazar todo lo que no necesitamos y priorizar los productos que se puede reutilizar. Lo primordial es iniciar el proceso e ir aprendiendo y mejorando sobre la marcha.

Ninguna casa es perfecta, incluyendo la nuestra. Fallamos, nos equivocamos, y producimos desechos sólidos. No somos una casa “Descarga Cero,” aunque seria nuestro sueño. El objetivo es minimizar tu huella ambiental, comenzando en tu familia, eventualmente extendiéndolo a tu comunidad y lugar de trabajo.

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